Revista Biblioteca Islámica

Edición 19, año VI, publicación bimensual, San Salvador, El Salvador, julio/agosto 2009

Primera Revista Islámica digital latinoamericana
Secciones de este número

Revista Biblioteca Islámica/ Musulmanes Shiítas de El Salvador, 2009
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EL POETA MALDITO
POR BADR SHAKIR AL SAYYAB (1926-1964)
Traducción del árabe por:  Carolina Fraile

"a Charles Baudelaire"
Llevas a la lucha tu espada oxidada,

se agita en una mano que casi abrasa al cielo

por su sangre inflamada e iluminada,

queriendo desgarrar al aire.

Reúnes a las mujeres

en una mujer cuyos labios son sangre sobre hielo

y su cuerpo engañoso y necio

es una víbora caminando, almohada sobre el lecho...

No quieres

abrir los tragaluces para que entre la luz,

para no sentir que es vida.

Oriente alza ante tus ojos los velos,

casi abrazas la belleza junto al trono de Dios,

casi la ves

relucir en una nube de fragancia y luz.

La ves en el pezón de un seno que enciende las estrellas

con su rojez...

La muestras saliendo

de una tumba, la arrastra la nube de humo,

a su sombra pobre fugitiva duerme

un príncipe rodeado de copas y esclavas,

su grandiosa morada en ruinas

es una de las islas del coral,

mar que purifica a Lesbos con salobre.

Tu espíritu lo bebe desde el eco al abismo

cual si Safo te heredara un fuego en las venas,

y tú no abrazaras sino tu eterno sueño

como quien abraza su espectro asomado a un cristal.

¡Fuego de Narciso, Tántalo y los frutos!

Se diría que la indolente y lánguida África

(sus ríos caudaloros, los atabales,

sus espesos bosques de sombras y lluvia,

su húmeda sequía... la luna)

se envolviera en una mujer que perdió el honor,

y mamaras de ella veneno y llamas,

y sobre ella gotearas tu estraña pócima...

Se diría que desde la nube de humo y noche

te alzaras, entre un mundo que tensan los latidos del oro

y un mundo de imaginación y pensamientos,

desde un muro de embriaguez,

tras su sombra te acurrucas sin que te hiera la humanidad.

Entré por tu pecaminoso libro

al huerto de la sangre que arde con las flores,

bebí el néctar de sus letras,

senos de una loba en las estepas,

su leche es furia

y su sombra fecundidad.

Me sumergí, las olas me golpeaban

arrojándome de una orilla a otra vieja orilla.

Llevé desde su abismo la madreperla del castigo

te la llevo a ti.

¡Tiéndeme las manos!

¡Aparta las rocas y la tierra!

 

            Basora, 24-3-1962.
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