Revista Biblioteca Islámica

Edición 19, año VI, publicación bimensual, San Salvador, El Salvador, julio/agosto 2009

Primera Revista Islámica digital latinoamericana
Secciones de este número

Revista Biblioteca Islámica/ Musulmanes Shiítas de El Salvador, 2009
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El enfoque apropiado (continuación)

En cuanto a las primeras tres categorías no existe mayor dificultad para la correcta comprensión de sus razones y propósitos, el problema aparece al tratar de comprender racionalmente las leyes que se agrupan en la cuarta categoría.

Sobre éstas lo único que podemos añadir es que los musulmanes deben tener completa seguridad que éstas tienen propósitos útiles. Los propósitos pueden ser materiales, espirituales o ambos. Pero ¿porqué debemos confiar en estas leyes de la Sharia? La respuesta es que los musulmanes Shiítas duodecimanos creemos que todas las leyes y acciones de Dios tienen un propósito y que éstas son para el beneficio de la humanidad. Así pues sobre la base de esta creencia debemos estar convencidos que las leyes divinas (incluso aquéllas cuyos propósitos nos son desconocidos) son para el beneficio de la humanidad.

Un punto que debe ser aclarado, es que no solamente los ulamas (sabios islámicos conocedores de la ley islámica ) tienen la responsabilidad de descubrir y explicar los propósitos de las leyes divinas, su obligación principal es la de explicar a la gente los principios de la ley divina. La responsabilidad de descubrir los propósitos de la ley divina es una tarea que deben compartir los sabios e intelectuales islámicos por igual; pero muy pocos intelectuales y científicos están interesados en esta área, y aquéllos que lo están carecen de formación coránica y de la tradición profética. Es necesario que se construyan puentes de entendimiento entre las ciencias religiosas y las seculares; sin embargo gracias a Dios en los últimos años ya se dieron los primeros pasos en este sentido.

La creencia que no es necesario saberlo todo en este sentido, debe seguramente tener buenas razones, algo de esto podemos deducir de la siguiente historia del Sagrado Corán, la cual nos muestra el sentido detrás del hecho de que algunos propósitos de las leyes divinas no nos sean accesibles.

Un buen día mientras el profeta Moisés (P) le hablaba a su gente acerca de cómo Dios le había agraciado con el don de una sabiduría insuperable por cualquier ser humano, Dios decidió enseñarle que había humanos aún más sabios que él. De tal manera que Gabriel (P) descendió y le informó que entre los siervos de Dios existía uno más sabio que él. De tal manera que Moisés (P) acudió junto con uno de sus seguidores al encuentro de este siervo cuyo nombre no se menciona en el Sagrado Corán; pero según algunas tradiciones su nombre es Khizr.

A continuación la historia:

Y cuando Moisés dijo a su mozo: «No cejaré hasta que alcance la confluencia de las dos grandes masas de agua, aunque tenga que andar muchos años».

Y, cuando alcanzaron su confluencia, se olvidaron de su pez, que emprendió tranquilamente el camino hacia la gran masa de agua.

Y, cuando pasaron más allá dijo a su mozo: «¡Trae la comida, que nos hemos cansado con este viaje!»

Dijo: «¿Qué te parece? Cuando nos refugiamos en la roca, me olvidé del pez -nadie sino el Demonio hizo olvidarme de que me acordara de él- y emprendió el camino hacia la gran masa de agua. ¡Es asombroso!»

Dijo: «Eso es lo que deseábamos», y regresaron volviendo sobre sus pasos,

encontrando a uno de Nuestros, siervos a quien habíamos hecho objeto de una misericordia venida de Nosotros y enseñado una ciencia de Nosotros.

Moisés le dijo: «¿Te sigo para que me enseñes algo de la buena dirección que se te ha enseñado?»

Dijo: «No podrás tener paciencia conmigo.

¿Y cómo vas a tenerla en aquello de que no tienes pleno conocimiento?»

Dijo: «Me encontrarás, si Alá quiere, paciente, y no desobedeceré tus órdenes».

Dijo: «Si me sigues, pues, no me preguntes nada sin que yo te lo sugiera».

Y se fueron ambos hasta que, habiendo subido a la nave, hizo en ella un boquete. Dijo: «¿Le has hecho un boquete para que se ahoguen sus pasajeros? ¡Has hecho algo muy grave!»

Dijo: «¿No te he dicho que no podrías tener paciencia conmigo?»

«No lleves a mal mi olvido», dijo, «y no me sometas a una prueba demasiado difícil».

Y reanudaron ambos la marcha, hasta que encontraron a un muchacho y le mató. Dijo: «¿Has matado a una persona inocente que no había matado a nadie? ¡Has hecho algo horroroso!»

Dijo: «¿No te he dicho que no podrías tener paciencia conmigo?»

Dijo: «Si en adelante te pregunto algo, no me tengas más por compañero. Y acepta mis excusas».

Y se pusieron de nuevo en camino hasta que llegaron a una ciudad a cuyos habitantes pidieron de comer, pero éstos les negaron la hospitalidad. Encontraron, luego, en ella un muro que amenazaba derrumbarse y lo apuntaló. Dijo: «Si hubieras querido, habrías podido recibir un salario por eso».

Dijo: «Ha llegado el momento de separarnos. Voy a informarte del significado de aquello en que no has podido tener paciencia.

En cuanto a la nave, pertenecía a unos pobres que trabajaban en el mar y yo quise averiarla, pues detrás de ellos venía un rey que se apoderaba por la fuerza de todas las naves.

Y en cuanto al muchacho, sus padres eran creyentes y tuvimos miedo de que les impusiera su rebeldía e incredulidad,

y quisimos que su Señor les diera a cambio uno más puro que aquél y más afectuoso.

Y en cuanto al muro, pertenecía a dos muchachos huérfanos de la ciudad. Debajo de él había un tesoro que les pertenecía. Su padre era bueno y tu Señor quiso que descubrieran su tesoro cuando alcanzaran la madurez, como muestra de misericordia venida de tu Señor. No lo hice por propia iniciativa. Éste es el significado de aquello en que no has podido tener paciencia». (18: 60 a 82)

Hay muchas enseñanzas en esta historia, pero lo que es relevante es que si un profeta divino como Moisés no pudo dilucidar totalmente la sabiduría detrás de un ser humano, entonces nosotros no podemos formarnos la expectativa de comprender cada uno de los propósitos y sabiduría de las leyes divinas establecidas por Dios el Omnisciente y Omnipotente creador de toda la humanidad y el Universo.

Traducido por: Bilal Portillo 



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