(NC&T) Mark Achtman y su equipo internacional de investigadores han confirmado y complementado estudios realizados por arqueólogos, lingüistas y expertos en genética humana, con la ayuda de esta bacteria estomacal.
La región del Pacífico fue poblada por inmigrantes en dos oleadas.
Los ancestros más antiguos del hombre moderno poblaron Australia y Nueva Guinea hace entre 31.000 y 37.000 años aproximadamente. Terminaron allí como resultado de sus migraciones desde Asia, desde donde fueron acompañados por la población de Helicobacter pylori conocida como HpSahul.
Los científicos descubrieron esta población entre los habitantes originales de Australia y las Tierras Altas de Nueva Guinea. Las poblaciones originales de ambos lugares probablemente emigraron desde Asia hasta Australia, Nueva Guinea y territorios vecinos, durante la última Edad de Hielo. En ese tiempo, Australia, Nueva Guinea y Tasmania estaban unidas como un continente, al que se ha llamado Sahul.
El predominio de la HspMaori en el estómago de la mayoría de los habitantes originales de Taiwán, Melanesia y Polinesia confirma que los seres humanos migraron desde Taiwán a través de la Melanesia hasta la Polinesia.
Desvelando los detalles del ciclo químico de la visión
(NC&T) En el centro de este descubrimiento está la señalización de la rodopsina a la transducina. La rodopsina es un pigmento en el ojo que ayuda a detectar la luz. La transducina es una proteína (también llamada GPCR) que se ocupa del paso final de enviar al cerebro las señales de que la luz está presente. Los investigadores fueron capaces de "congelar la toma" en la comunicación química entre la rodopsina y la transducina, para estudiar cómo este proceso tiene lugar y qué marcha mal a escala molecular en ciertos trastornos de la visión.
Tal como señala Krzysztof Palczewski, uno de los investigadores, los resultados podrían tener implicaciones importantes para el descubrimiento y el perfeccionamiento de medicamentos más específicos para tratar las alteraciones y enfermedades relacionadas con la GPCR. Ejemplos de problemas de salud que involucran tales trastornos incluyen cegueras, diabetes, alergias, depresión, defectos cardiovasculares y algunas formas de cáncer.
Además de ayudar a los científicos a conocer cómo comienza el proceso de la visión, esta investigación podría tener también repercusiones sobre trastornos que afectan a los latidos del corazón, la presión sanguínea, la memoria, las sensaciones de dolor, y la respuesta a las infecciones, porque, según se cree, todo eso es regulado por sistemas de comunicación química muy parecidos al analizado en este estudio, en los que además intervienen proteínas similares.
Fuente: solociencia.com